Quería esperar hasta mañana para ponerme a escribir. Pero quizás mañana no tenga tiempo para hacerlo. Mañana será un mal día, lo sé. No se puede esperar algo bueno después de lo que me pasó (y que probablemente ustedes no sepan, cosa que tampoco les contaré porque, mal que mal, esto le incumbe sólo a una persona) ... sólo quiero escribir, pero no puedo ser tan balsa y escribir en segunda persona. No puedo.
Siempre me he hecho una pregunta después de que pasan estas cosas... ¿por qué reacciono como reacciono? La primera pregunta que me hice después de eso es la que le da el título a este pequeño escrito. A nadie le gustaría tener siquiera que aguantar esos momentos, y cuando digo nadie, es nadie. Nadie debería tener que aguantar las pataletas de un cabro chico, y no hay una razón definida. Simplemente no deberían, de partida porque son absolutamente innecesarias, lo único que producen es daño, nada más. Pero, escribo todo esto porque me gustaría obtener una respuesta por las mías. Y tengo la esperanza de poder obtenerla.
Ahora estoy pensando en los cabros chicos de verdad, y sus comportamientos... ¿por qué se produce una pataleta? ¿Cuál es el origen, y la intención de ésta? Sí, conozco la respuesta. Los cabros chicos tienen pataletas porque no obtienen lo que anhelan, y la intención de esta es llamar la atención, sin importar el precio que ésta pueda tener.
Intento remitir esto a mi situación actual, porque por muy patético que suene, sí, en el sentido práctico no son más que pataletas. Y sí, es patético. Pienso en los mecanismos que mueven a la mente cuando está 'en caliente', y me lleno de "¿por qué?"s. ¿Por qué la mente llega a estar en caliente? ¿Por qué la pataleta surge? ¿Qué es lo que la gatilla a aparecer?
Conozco las razones de esto, y creo que son las correctas, pero explicar eso no es lo que me interesa en este momento. Ahora tengo la mente fría, y tengo a mi disposición el espectáculo que monté. Y la verdad, preguntas, en este momento no me quiero hacer, puedo actuar con afirmaciones, las tengo... pero así como tengo mis afirmaciones, tengo mis dudas.
Siempre que me dan berrinches intento hacer llamar la atención, a veces porque quiero lograr que alguien pregunto, o simplemente porque necesito decir algo en algún lado, pero no veo que así como espectadores pueden haber cientos, también hay personas que me importan, pero que no veo que las estoy dañando.
Miro hacia atrás, me viene un recuerdo a la cabeza. Mi padre solía hacer lo mismo cuando se enojaba, y creo que lo está haciendo ahora mismo. Ahora está extraño, pero no ve que quizás a mí me está afectando tanto como a mi madre -quien se supone que es con quién se enojó- ... pero ¿por qué tuve que heredar yo eso? Sinceramente no me siento cómodo con eso... anhelo que mi mente esté estable siempre, pero hay veces en que simplemente eso no se produce. Ahí viene la frustración, y lo demás llega solo. Me salgo de control, y, sinceramente, como pasó con mi padre en una conversación que tuvimos hace años, quizás lo único que necesito para que estas actitudes desaparezcan, es que aparezca alguien y sea capaz de decirle a uno "oye, ya, córtala"... sí, puede que no sea necesario, o no sea lo ideal, pero puede ser un inicio para el fin de esas cosas. A nadie le agrada, lo sé. Y no es agradable que haya alguien que tenga que decírselo, pero es algo que necesito, y que no sé si alguien esté dispuesto a brindarme. Quiero hacerlo para no dañar más a quien amo, es simplemente eso. Si hay algo que me pone muy triste, es saber que ella está mal, y que la culpa de eso no es de nadie más que de mí. Y si estoy aquí, escribiendo, es porque algo quiero hacer al respecto.
Vuelve el recuerdo de mi padre a la cabeza, ¿cómo fue que los momentos desaparecieron? Podría atreverme a decir que fue gracias a la paciencia que le tuvimos todos en la familia. Pero no sé si aquellos que me rodean tengan la paciencia suficiente para ello.
Construyo la respuesta... lo hago por simple costumbre. Pudiendo desahogarme de otras formas que no dañan a la gente, hago eso, porque es lo que estoy acostumbrado a hacer, pero así como estaba acostumbrado a escribir monosílabos donde no debería, pienso que puedo acostumbrarme a hacer otras cosas que no dañen. Nadie merece ser dañado por que a la otra persona le dio la tontera. Nadie. Sólo necesito un poco de ayuda.
Y lo que en verdad me preocupa ahora, es que si realmente el precio por haberme dado cuenta de esto será tan caro como pienso que será.
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