Hay muchas cosas que necesito escupir en algún lado. Y es que a pesar de que pasó lo que tenía que pasar (y que sabía que ya no podía evitar por mucho que intentara) siento que no todo está terminado, como aquellas palabras carentes de alma.
No creo que sea en relidad una fantasía mía, porque sé que en el fondo las cosas no son como se pintan, ambos hemos estado diciéndonos cosas sin decirlas directamente, y yo tampoco podría hacerlo ahora.
No me gusta saber que hay sentimientos muertos dentro mío, cosas que pasaron a ser sólo un recuerdo de lo que alguna vez fueron, o de lo que pudieron llegar a ser.
Aún no creo esa decisión precipitada que nos llevó a estar donde estamos ahora. Me cuesta pensar que quizás ya nunca más vamos a ser todo eso que queríamos ser. Que todos los planes que tenía para el futuro, de un momento a otro se conviertan en nada. Aún me es difícil creer que haya tenido que pasar todo esto. Pero, siento que detrás de todo, hay una razón para que haya pasado todo esto. Quizá no deba, pero voy a decirlo igual.
Esta semana me di cuenta de muchas cosas, que a pesar de que nos las ocultábamos, sabíamos que estaban ahí. Por ejemplo, yo nunca le decía cuándo estuve mal por alguna razón... Nunca me gustó compartir esas cosas con la gente, sólo unas pocas semanas antes pude quitarme el miedo a decirle todo, por fin la había valorado, pero esas son cosas que se sienten cuando uno se está lado a lado. Pensé por mucho tiempo irme a Valparaíso para poder estar con ella. Siempre tuve inconvenientes para hacerlo. Recién este mes pude subsanar todos esos problemas y podía decir que podía viajar, pero, ¿qué pasaba si le decía que iba a viajar y después no lo hago, como ya lo hice una vez? No quería desilusionarla. No quería que estuviera nuevamente triste por mi culpa. Tampoco quería decirle que viajaría dentro de una semana. Quería que fuera una sorpresa. Pero ya no pude hacerlo, por momentos pensé en viajar sin que ella lo supiera, sólo para ver cómo hubiera sido todo. Creo que es la única opción que tenía. Pero tampoco sería capaz de hacerlo. No podría caer tan bajo.
Es triste ver a tus sentimientos agonizando por lo que fueron los mejores ocho meses de tu vida, pese a TODO. Y todo eso que pudimos superar, juntos, y ver un futuro como una pareja que es feliz.
Aún recuerdo cuando me dije a mí mismo que era muy afortunado de tener una mujer como ella cuando me dijo que era una de las razones por la cual ella se vendría a Santiago. De cuanto ella me quiso. De todo.
Me da pena pensar que destruí su sueño. Y que con eso también se fueron los míos.
...
Hay una sola cosa que no entiendo: ¿por qué ella tendrá tanto miedo a ser feliz?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada