jueves, 23 de diciembre de 2010

El 2010 y yo


Definitivamente he cambiado mucho este año. Y es que las experiencias que tuve este año fueron completamente diferentes a las que tuve durante otros períodos de mi vida. Me enamoré, conocí la verdadera amistad, conocí nuevos lugares, la he pasado mejor que nunca. Y eso indudablemente que ha tenido un efecto en mí.
Pero, ¿por qué me puse a escribir? Sí, está bien, aún no termina el año, pero me siento con necesidad de escribir, hoy me pasó la cosa más rara que me pudo hacer pasado, como que mis sueños se materializaban en parte. Bueno, podría partir contando cuando conversaba con mi madre sobre el hecho de que casi nadie esté en onda navideña, y eso se puede explicar de una manera bastante simple: para mucha gente el 2010 comenzó ‘de verdad’ ese 27 de Febrero, ese día marcó un cambio para muchos de nosotros, y el hecho de que hayan pasado casi diez meses desde entonces es el que precisamente hace pensar que este 2010 comenzó hace casi diez meses. Luego de eso por fin pude pasarla bien en el liceo, tuve mi grupo de amigos allí y salíamos a diferentes lados cuando el timbre autorizaba nuestra libertad por la tarde. Tuve la oportunidad de conocer a mucha gente interesante, gracias a Twitter pude conocer más gente todavía, y durante el invierno los conocí en persona, hace años que no tenía contacto directo con otra gente que no fuera del ámbito escolar. En similar período de tiempo sentí por primera vez lo que la gente llama ‘enamorarse’ … y fue lindo, pero el final fue horrendo. Quizás por eso sigo medio retraído con respecto al tema. Luego de eso me di cuenta que tengo amigos de verdad, de esos que casi ya no existen, con los cuales puedes conversar tranquilamente y confiar en ellos, porque son amigos. Posterior a eso vino otro episodio de ámbito amoroso el cual fue definitivamente menos intenso pero igual de extraño. Tuve la oportunidad de conocer más de cerca al que ahora es mi mejor amigo, y mi fin de año en el liceo mejor no pudo haber sido.
Aunque aún no puedo descargar realmente el motivo por el cual estoy uniendo palabras. Y es que el día de hoy me pasó algo que nunca me había pasado antes.
Hace algunas semanas tuve la fortuna de conocer a una persona, como cualquier otra, pero que tenía una particularidad: tenemos muchas experiencias en común, por lo que no fue difícil establecer un contacto. E iba todo excelente, una conversación casual y agradable en la cual se bromeaba y la buena onda fluía graciosa y artística, hasta que por esas casualidades de la vida en la conversación habitual del día la conversación comenzó a tomar un tinte un poco extraño. No nos habíamos percatado cuando ya estábamos hablando de cosas que, por lo general y hablando desde mi punto de vista personal, no le confío a nadie, y sentía que ella a su vez hacía lo mismo, era recíproco. Definitivamente fue una experiencia radical, tenía la misteriosa sensación de que el que estaba hablando frente al tablón era mi yo más íntimo, aquel que siempre intento ocultar por miedo a diferentes circunstancias y algunas experiencias pasadas. Y la verdad, querido/a lector/a, me sentí bien, me sentí pleno. Aunque en este momento siento un tanto de intranquilidad, a pesar de que no debería, porque se supone que lo que me pasó es bueno ¿no? Aun así, no puedo dejar de pensar en lo que vaya a pasar a futuro, imaginar escenarios y situaciones y contextos, elaborar tramas y argumentos dignos de un rodaje de pantalla grande y otros que hasta el más malo de los artistas desecharía por ser carentes absolutos de sentido. 

Tengo mucho que pensar para esta noche.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Palabras de odio hacia una profesora que hizo la vida imposible

Yo por lo general respeto harto a los profesores, sé que es una de las pegas más sacrificadas y hay que tener garra para sobrevivir. Pero así como hay profesores que le ponen color al asunto, se preocupan de hacer bien sus clases y ser ellos a su vez buenas personas, hay gente que cree que su trabajo está impreso en un libro escrito por otras personas y que cree que eso es lo que se le debe entregar a los alunmos, no importando nada más (remítase al capítulo de los Simpsons donde Lisa sustrae los libros edición para maestros de toda la escuela), y para mi lamento, en mi último año como escolar me tocó una de esas profesoras, especifico, la profesora que me hizo Castellano. Todo su año pedagógico estaba en el libro de clases, nunca entregó una guía y todo se basaba en torno al libro. El libro lo era todo. Y como persona también dejaba bastante que desear, bastaba que hicieras algo que a ella no le gustase (ni siquiera algo malo o grave, sólo que a ella no le gustase) y eras blanco de amenazas en cantidades industriales. Afortunadamente perro que ladra no muerde, y creo que tengo un poder de habla suficiente como para decirle que no era buena profesora, para su fortuna nunca tuve que hacérselo ver.

Cuento corto, el último día de clases que tuvimos con ella un cuaderno pasó por todas las mesas de los asistentes intentando narrar como fuera una historia para descargar nuestro ... resentimiento. Hoy encontré ese documento (curiosamente el cuaderno era mío y nunca sacaron la hoja) y lo publicaré para efectos de memoria y recordar momentos graciosos.

La profe se la come cruzada con harto ketchup en medio de un prostíbulo en África con un mulato en oferta y a lo americano. Además baila el caño con una zanahoria decorada con ensalá de tomate. Además de ser transformista de monos con SIDA chorreantes de semen, es la esclava sexual de travestis hermafroditas, y le gusta gritar y cagarse en ellos. Su ídolo incondicional es Michael Jackson, ya que se agarra a los niños y los baña en leche, además Lady Gaga la admira por tener genitales masculinos en un cuerpo de hembra, y se dice que a causa de esto tiene un romance lésbico secreto con la Erna.
La idea original era hacerlo en serio y el último día dejarlo en la sala o entregárselo directamente, pero no resultó, y tampoco quedó a merced de cualquiera. Este documento valdrá oro dentro de los Inadapados Generación 2010.