viernes, 30 de julio de 2010

Sueños raros y llegada de lo inesperado

Creo que me enamoré.
Todo comenzó hace algunas semanas, me encontraba como lo hacía hace hasta algunas semanas, sentado enfrente del computador sin indicio alguno de vida social (y con vida social no me refiero a Twitter ni nada de eso, vida social de verdad, con esto quiero decir conversar con gente de verdad), me pongo a revisar mails, todo genial y tierno, estaba hablando con mi mejor amiga, y luego comencé a hacer otros deberes, cuando de pronto me da una sensación extraña, lo único que quería era hablar con aquella persona, aunque sólo respondiese 'hola'.
Entablamos una conversación algo tierna en la cual no entraré en detalles, bajó la noche y ambos nos desconectamos sin despedirnos por alguna razón extraña, me acosté al rato después con la sensación extraña aún en mí y pensando que al otro día todo volvería a la normalidad. Me dormí algo inquieto ese día. Y tuve un sueño. No de esos sueños que olvidas a los minutos de haber despertado y que son fantasiosos, sino uno que coincide perfectamente en tiempo, personas y contextos, que recuerdas con lujo de detalles una vez despertado.
En el sueño me encontraba en la estación Universidad de Chile en el Metro, al último atrás en el andén con dirección a San Pablo, estaba esperando algo, no precisamente relacionado con la persona pero algo. De pronto de la escala de bajada aparece ella. Hasta el momento no nos conocíamos ni nada por el estilo, la veo y me sorprendo bastante, nos dimos un saludo muy cariñoso con abrazo, como buenos amigos. Luego de una conversación ligera me entrega una tarjeta. La recibo sin mirarla. Era la tarjeta de cumpleaños que no me había entregado aquel día, y que hasta el momento pensaba que había olvidado por completo esa fecha. Miro la tarjeta detalladamente. Era de papel glossy grueso impreso en láser, similares a las tarjetas que hace mi hermana. Su contenido eran las típicas palabras tiernas que te escribe un amigo para tu cumpleaños, sin embargo, al final de la tarjeta, resaltado con naranja para ser visto apenas aplicas contacto con las palabras, en ellas contenía la siguiente frase, que recordé días después del sueño:
¿Podemos ser algo más?
Cierro la tarjeta, la miro atentamente y le doy un beso. En primera instancia intenta evitarlo para hacerme una pregunta, insignificante pero que a la vez significaba mucho. ¿Si? decía sólo con el aliento. Le respondo suavemente 'sí' mientras intento asentir con la cabeza y el beso prosigue. Al parecer duró poco, pero yo lo sentí como si hubiese estado eternidades en aquello, si el tiempo se hubiese detenido sólo para que pudiésemos disfrutar de la velada mágica. De pronto me veo volviendo a mi casa, sentado en los asientos que dan de frente con las puertas que no se abren escuchando tranquilamente la radio. En ese instante despierto.
No desperté con esa sensación de que terminó el sueño de forma abrupta, con la sensación de que pude haberlo disfrutado más tiempo, sino con una sensación indescriptible. Recuerdo que mientras aún tenía tiempo para pensar en ello, me imaginaba si eso en algún momento iba a pasar o eran fantasías mías, si era una señal o algo por el estilo. También me planteé la duda de que si lo que sentía era temporal y me quedé con esa idea.
Erré. Desde aquel día no puedo dejar de pensar en ella, todo me lo recuerda, incluso una canción del artista que nos gusta a ambos la dejé separada de todas las demás cuando necesite volver a vivir aquel momento.
Cómo quisiera que eso pasara...

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada